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lunes, 15 de junio de 2015

Cosas de la lengua

Este fin de semana hemos estado en Llafranc, en la costa brava, y he asistido a una situación que os quería comentar.

Playa de Llafranc, 13:30 pm.

Una señora y su hija se acercan a un matrimonio inglés que jugaba con su hija a construir castillos de arena.

Se dirige a ellos en Catalán hasta que repara en que son ingleses y cambia de idioma: "mai doter güants to plei güiz yor doter" anuncia en ese inglés socarrón que gastamos en la península.

"cla rou que sí, sin prou bleimas" dice el inglés en un castellano esforzado. "Mi hiha se lliama Loula, ¿y tú coumo te lliamas?" añade mirando a la otra pequeña.

"Mai doter don anderstan spanish, onli cátalan", corrige ella.

En un momento de globalización en el que el superpoder más apreciado es hablar idiomas, capaz de abrirte mil puertas sociales, empresariales o laborales... me pareció triste oir esta frase. ¿A qué ostracismo conduce esa inmersión lingüistica? ¿Es práctico y sensato enseñar sólo catalán, un idioma que hablan sólo 6 millones de personas?

Pienso que cada uno tiene derecho a hacer lo que le venga en gana, pero ¿los hijos deben sufrir la insensatez de sus padres? ¿Qué pasará si esos niños tienen que emigrar o trabajar para una empresa castellano parlante o con intereses comerciales en España?

No me imagino a mis sobrinas, de padre americano y madre española, hablando sólo inglés. De hecho, están aprendiendo francés porque con dos idiomas ya no es suficiente.

En un momento en el que la madre catalana se va con su hija a por agua, les pregunto: "Can you imagine somebody in Ireland only speaking gaelic?"

- "Of course not", me dicen.

A su vuelta, la madre catalana pregunta: "¿Why your daugther is called Lola?"

- "Por la cansión de lous kinks, yia sabes "El, Ou, El, Ei. La, la, la, la, Lola".

Sigo tomando el sol mientras canturreo:

I met her in a club down in old Soho.
Where you drink champagne and it tastes just like  Coca-Cola.
See-oh-el-aye, cola
She walked up to me and she asked me to dance.
I asked her her name and in a dark brown voice she said Lola
El-oh-el-aye Lola la-la-la-la Lola 


Apadrina un madrilán con una micro-donación:

domingo, 19 de octubre de 2014

Y la lengua, ¿qué?


Existe un pensamiento muy extendido por el que los "mesetarios", como aquí nos llaman, nos cabreamos cuando al entrar en una tienda, preguntamos en castellano y nos atienden en catalán.

Otro argumento al respecto es que cuando entra un inglés y pregunta en inglés, sí se le responde en inglés.  O que cuando entra un ruso o chino, las tiendas se aprestan a contratar vendedores/as de aquellos países. Bueno, lo cierto es que esto es así, no hay duda, pero es que "el negosi es el negosi". ¿O acaso en la calle serrano no hay miles de vendedores/as de los países del este o el inglés no es requisito imprescindible para currar en ellas?

Que yo recuerde, salvo honrosos veraneantes en Estepona y los ahora miles de emigrantes castellano parlantes, cuando en Londres preguntas en castellano, te responden en inglés y eso no nos mosquea.
 
Se trata por tanto de un pensamiento un tanto "talibán" provocado por el rechazo inducido e interesado de generar polémica Madrid-Barcelona.

A ver, seamos sensatos, si yo entro en una tienda, pregunto en castellano y me responden en catalán...  yo sigo con el castellano y no me mosquea que él/ella siga con el catalán. Primero porque, reconozcámoslo, el catalán de uso cotidiano, el de la tienda de la esquina, el de pedir un vino o preguntar cuánto cuestan o dónde están las patatas...  tampoco es tan complicado.

Y segundo porque cuando, por ejemplo, en un restaurante he preguntado qué son "Sonsos", nadie, nunca, se ha negado a decirme que son "como los chanquetes".  

Y hablando de "Sonsos" (que se pronuncia "Sonsus") o de "Mossos" (que se pronuncia "Mosus") cuando pregunto a mi chica, la que aquí me trajo y motivó para escribir este "bloc"*, por qué Mossos (los d'esquadra, digo) se pronuncia "mosus" y no "musus" o "musos" (como en el caso de "Collons" que se pronuncia "Cullons")... ella siempre responde: Por joder.

Porque, todo hay que decirlo, en lo que los barceloneses sí son muy suyos es en los acentos. Ya que sólo aquí "penedés" se pronuncia "panadés" o "nostres/vostres" se pronuncia "nostras/vostras". ¿por qué? Pues "por joder".

Disfruten, ¡AR!

*querido jota, ya se ha quedado con este nombre.