viernes, 8 de mayo de 2015

Al pan, pan.

Hoy en YAQUESTAMOS, la gastro-sección de "Madrilán (o cataleño)", hablaremos de una diferencia sustancial entre nosotros: El pan. 

Y en especial el pan "Turris". 

Mira que hay "panaderías boutique" a punta de pala, tantas como en su día hubo yogurterías, salones de depilación o tiendas de cigarrillos electrónicos; pero nunca encontrarás una que haga el pan tan bueno. 

Aquí hacen unos panes llamados "rodó" (rudó) de 500 ó 1.000 gr. y que te cortan a máquina al momento, que son como las hogazas tradicionales pero un poco más pequeños. La mayoría de ellos son muy buenos, pero es que en "Turris" son una deliciosa maravilla. 

En los sitios de costa, la mayoría de los panes se vuelven chicle nada más salir de la tahona, pero éstos aguantan el tipo y son una delicia incluso después de congelados. 

Para los "panarras" que vengáis a Barcelona, esos que consideramos el pan una religión, esta debería ser vuestra Meca, vuestro lugar de peregrinación anual ineludible.

Disfruten, ¡AR!

Nota del autor: Los "yaquestamos" son por amor a la cocina, nadie me paga (nadie lo haría con los seguidores que tengo) por hacer estas críticas.   
 
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lunes, 27 de abril de 2015

Sant Jordi, el dragón y los atascos.

Sant Jordi es una fiesta peculiar en Cataluña (o Catalunya). Para un amante de la lectura pero "hater" de las masas como yo, supone una relación amor-odio en toda regla.

Foto: https://lecturaobligada.wordpress.com/2014/04/22/firmas-de-libros-de-sant-jordi-2014-en-barcelona/


Si bien no está claro su origen ni su objetivo (día internacional del libro + patronato de Cataluña + día de los enamorados + muerte de un dragón), esta expresión de buenos sentimientos culturales y afectivos (aquí es tradición regalar un libro y una rosa) convierte a Barcelona en un hervidero de puestecitos y casetas (aquellos vendiendo rosas y éstos vendiendo libros) que mueve muchos millones de euros.

El caso es que, casualmente, es el mejor día para comprar una rosa, pero el peor para comprar un libro. Como veréis en la foto, pasear por la Rambla Catalunya se convierte en un imposible, en las librerías pasa 3/4 de lo mismo y circular es un imposible porque media Barcelona entra en colapso. 

Yo me alegro seriamente por las editoriales y libreros que hacen un esfuerzo por traer autores a firmar sus ejemplares; pero no contéis conmigo para regalar un libro en Sant Jordi. Prefiero hacerlo cualquier otro día, sin motivo aparente, sin razón de ser (más allá del placer de regalar y de leer). 

Porque ya sabéis lo que dicen: En realidad San Jorge estaba toreando un dragón para que no se extienguieran, pero la faena se le fue de las manos. 

Disfruten, ¡AR! 

Si quieres saber algo más de Sant Jordi: Pincha aquí y aquí


viernes, 27 de marzo de 2015

MARKETS de "moda"

La moda de los "Markets" es otra de esas cosas que por suerte (o por desgracia) nos unen a Madrilanes y Cataleños. 

Son esos sitios en los que puedes comprar infinidad de cosas curiosas a precios disparatados, pero que te dan la sensación de haber pasado un buen rato (y haberte dejado una pasta).

Lo cierto es que el otro día fuimos al Palo alto Market.  

Foto: q

Aciertos:

1º El emplazamiento: Industrial, reformado, llena de plantas, en uno de esos barrios con sabor a la Barcelona Industrial que ahora, reformados, son un incipiente "soho".

De hecho el propio Mariscal tiene su estudio en este sitio (o eso nos dijeron).

2º Algunas tiendas: Como la de Josep ("Jop Tees"), con unos polos de algodón espectaculares. Otra de amplificadores de válvulas (perdonadme, no me quedé con el nombre), otra de guitarras eléctricas recicladas o la espectacular de Moni Font y sus peces abisales reciclados. 

Foto: q
 Chulos, ¿eh?


Foto: q
3º Ambiente: Buena gente, buena restauración con infinidad de opciones y algunos puestos bastante sorprendentes (butifarras de todo tipo, croquetas de hasta 8 sabores o Steak Tartar incluídos)


Foto: Q
Y ahora... los errores: 

1º La cola de entrada: Enorme. En la foto sólo se ve el comienzo, pero llegaba hasta la esquina y la giraba. Aunque, cuando fluía, lo hacía a buen ritmo.

Foto: Q
 2º Saturación: Si vas a mediodía, la zona de comidas se pone hasta los topes y tienes que esperar colas (varias, una en cada puesto) para poder pedir. 


Foto: Q
3º Algún hipster "de bofetón": vamos, no te tomes todo tan en serio y menos a ti mismo. Total, sólo reciclas cosas (o las manufacturas), por mucha pátina de arte, de sostenibilidad, de compromiso o de lo que sea que quieras darle.


Foto: Q (No, él no es uno de esos Hipsters. Sólo pasba por ahí)
En resumen: 
Si no quieres esperar colas ni pagar dos euros por la entrada... vete al rastro o a los encantes.

Si quieres hacerlo... Podrás liberar sin pudor a tu "bestia consumista", disfrutarás de algunos puestos de comida ESPECTACULARES (como una pequeña frutería familiar y ecológica que, por ejemplo y no es baladí, tiene fresas que SABEN a fresa) y de algunos artesanos y pequeños productores con mucho talento y ganas de hacer bien su trabajo.

Disfruten, ¡AR!

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lunes, 23 de marzo de 2015

SEMÁFOROS

No, tranquilos, hoy no me voy a meter con el acoso policial del Ayto. de Barcelona a las motos.

Lo que os quiero comentar, y seré breve, es otro de esos pequeños detalles que nos hacen diferentes a Madrileños y Catalanes: Los semáforos. 

Aquí en BCn la gente, y sobre todo las motos, tienen la obsesiva tendencia a arrancar cuando aún el semáforo está en rojo. En cuanto el muñeco se pone a parpadear... ya empiezan los nervios y los ¡broooums!

Todo lo contrario que en Madrid, allí conseguir que arranque el coche de delante supone pasarse un rato viendo la luz verde pero los coches parados. 

Eso sí, en Madrid nos saltamos los semáforos en ámbar cosa fina. 

Por lo que si nos juntásemos en una misma ciudad, la cosa sería muy parecida a los cruces de calles en Saigón. 

Fijaos. 

Disfruten, ¡AR!

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viernes, 13 de marzo de 2015

Real Fútbol Club Madrilona.

Dentro del capítulo, "las cosas que nos separan" tocaré hoy una que ME separa tanto de catalanes como de madrileños: El fútbol.

foto: Q
Creo que el deporte fanático, el que es considerado como "religión", como patria, como orgullo de pertenencia*; es un sinsentido, tanto como la propia religión fanática (la fanática, ojo, con la religión no me meto, que cada uno ore lo que le dé la gana, como si quieres adorar al Dios "Apple", al Dios "Carlos Jesús" o al Dios "pongo por testigo").

Iré más allá: Deberían prohibir la primera división de fútbol o, al menos, dejar de considerarla "deporte" y, por tanto, dejar de darle prebendas, exenciones y manga ancha fiscal. 

Un deporte que fomenta la violencia (frentes ultras), que promociona la desigualdad (ley Beckham) y que anula el sentido común, no debería ser considerado deporte. 

Y digo sentido común porque los que hemos trabajado para los clubes de fútbol hemos "visto cosas que vosotros no creeríais" (Roy Batty en 1982).

Os pongo un ejemplo: Estos ojos han visto, a pie de campo, a un abuelo con su nieto (que no era más alto que las vallas de estática laterales y que tenía que ver el partido subido en un cajón) en un partido de primera (no diré el equipo). El abuelo no dejó durante el mismo de desgañitarse soltando frases como: "¡Mátalo!" "¡Me cago en tu puta madre!", "¡Árbitro hijo de puta!" y lindezas similares.

(También he visto, en un partido de categorías inferiores, a padres decir "¡Vale romper piernas!", "¡Árbitro te voy a matar!", "¡Si pasa el balón, no pasa el jugador!")

¿Qué educación están recibiendo esos niños? ¿Qué valores les están transmitiendo sus padres y abuelos? ¿Pero qué mierda es esta?

Un paso más: ¡Jugadores de 16 años con Manager! En los "semilleros" de los clubes (llámense "La Masía", "categorías inferiores" o similares), circulan ojeadores, representantes, managers, llamadlos como querais; que captan chavales para llevarles la carrera. En muchos casos sus propios padres, pero en otros son profesionales del sector que engordan los egos de los chavales, que los motivan para despuntar por encima del equipo, que los convierten en auténticos imbéciles. 

¡¿Pero qué mierda es esta?! 
 
La esperanza de fichar por un grande es el motor, pero el engorde del ego, con la excusa de la protección del chaval, se convierte tarde o temprano en frustración. No todos pueden llegar a ser CR7 o Messi y los "juguetes rotos" con el ego inflado están más rotos que los demás. 

Y dicho todo esto: Es el fútbol el que, en gran medida, promociona la separación. El interés por enfrentarnos en el terreno de juego es el que ha motivado el enfrentamiento a otros niveles. 

Y voy con otro ejemplo: Aquí en Cataluña (o Catalunya) cada vez que conozco a alguien me preguntan: Ah, eres madrileño, ¿pero no serás del Madrid, verdad? Cuando digo que soy del Atleti, siempre me dicen, "Ah, vale, mejor". 

Catalanes que vivís en Madrid, os invito a que hagáis lo mismo allí y respondáis que sois del Español. Tendréis el "Ah, vale, mejor" garantizado.
¡¿PERO QUÉ MIERDA ES ESTA?!

He de reconocer, que cuando me hacen la pregunta, siempre digo "Soy del Atleti y aquí del Español". ¿Por qué? Pues por joder. Si le das tanta importancia al fútbol, como para ser significativo en tus relaciones personales... conmigo no cuentes. 

Y que tampoco cuenten conmigo los madridistas ni los culés, porque, en el fondo, no me gusta el fútbol. 

Disfruten, ¡AR!

* El orgullo de pertenencia, y más si es empresarial, es otra de las cosas que no comprendo, pero ya hablaremos de esto en próximos posts. 

Más Sobre la ley Beckham: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Fiscal/l35-2006.html

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